1 de abril de 2013

Cambios.

Los cambios ocurren y pasan como el tiempo: sin darte cuenta.
Porque las cosas malas que te hayan podido ocurrir y que, inconscientemente, guardas bajo llave en tu corazón escondido en un rincón, sin molestarte excesivamente pero viéndolo todos los días, se acaban superando.
Es tal la liberación que sientes...Porque, ¿qué importa el tiempo? ¿qué importa si tardas en superarlo meses, años...? El tiempo lo decides tú. Cada uno tiene su ritmo. Lo único que importa es que a partir de entonces, algo ha cambiado en ti. Porque ya lo dice la misma palabra en su origen: Cambio=Crisis.
Inevitablemente, hay que sufrir, hay que padecer para que, por consiguiente, se cambie, se mejore o, en el peor de los casos, se empeoren las cosas. Pero, eso es lo que tiene de especial cada cambio; que es tuyo y de nadie más. Nadie puede saber al pie de la letra como te sientes, nunca nadie podrá ser tú. Y por eso son tan necesarios...porque te hacen conocerte a ti mismo (o por lo menos un poco más). Porque el conocerse es como un largo camino paralelo a la vida. Cuanto más vives, más te conoces. Cuantas más crisis, más cambios. Pura lógica.
¿Qué más da las decisiones que tomes? Estén bien o mal, te van a servir para avanzar y, seguramente, cuando vuelvas la cabeza atrás, te rías de las rayadas exageradas que tú misma te montabas. Y te darás cuenta de esos momentos clave que han sido el comienzo de una renovación. De otra.
Porque los cambios son necesarios. Y como todos sabéis, soy fan de ellos Y puede ser que muchas veces sean malos pero es que odio estancarme y pudrirme esperando a que ocurra algo que tal vez nunca ocurra, esperando ser feliz...
Dicen que la felicidad hay que buscarla. Y he de seros sinceros: pocas veces la he buscado, casi siempre me ha encontrado ella a mí. Todas las situaciones que he vivido en la vida me han llevado al punto en el que estoy ahora mismo, y no me arrepiento. Es mi culpa el pensarme tantos las cosas, el imaginarme siempre lo peor de todo, en esperar que las personas actúen por su propia voluntad y no pedirles nunca lo que realmente quiero, en ser tan fan del amor y que él, por el contrario, me odie tanto...Pero si no fuera así, no sería yo. Dentro de nada cambiaré de parecer y de estado de ánimo, seguro. Me pasa siempre.
En resumen, estas edades son las mejores para los cambios. Muchas veces he tenido dilemas entre elgir dos cosas, dos personas, dos, dos...siempre.
Mi vida es una carretera llena de bifurcaciones. Las miles raíces que posee un árbol. Las posibles vidas o alternativas de cada elección...
Porque, pensándolo detenidamente, nunca he elegido. Porque mientras no elijas, todo es posible. Podría ser esa mi receta de la felicidad...Elegir cuando se está totalmente seguro de algo y aún con esas, tampoco.
En fin enigmas irresolubles. Uno de tantas que pasan por mi cabeza.

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