24 de noviembre de 2012


Hay secretos de la boca y secretos del corazón.
La mayoría de los secretos son secretos de la boca. Chismes compartidos y pequeños escándalos susurrados. Esos secretos ansían liberarse por el mundo. Un secreto de la boca es como una china metida en la bota. Al principio apenas la notas. Luego se vuelve molesta, y al final, insoportable. Los secretos de la boca crecen cuanto más los guardas, y se hinchan hasta presionar contra tus labios. Luchan para que los liberes.
Los secretos del corazón son diferentes. Son íntimos y dolorosos, y queremos, ante todo, escondérselos al mundo. No se hinchan ni presionan buscando una salida. Moran en el corazón, y cuanto más se los guarda, más pesados se vuelven. Es mejor tener la boca llena de veneno que un secreto del corazón.
Cualquier idiota sabe escupir el veneno, dice, pero nosotros guardamos esos tesoros dolorosos. Tragamos para contenerlos todos los días, obligándolos a permanecer en lo más profundo de nosotros. Allí se quedan, volviéndose cada vez más pesados, enconándose. Con el tiempo, no pueden evitar aplastar el corazón que los contiene.

22 de noviembre de 2012

La ausencia alimenta el afecto.


—¿Cuáles le parecieron más interesantes? ¿Las que corrían a sus brazos enseguida, o las
que eran más difíciles y se mostraban reacias, incluso indiferentes a sus atenciones? 
Con las mujeres pasa lo mismo.Algunas no soportan que un hombre se aferre a ellas. Y a todas les gusta que les dejen hacer sus propias elecciones. Es difícil ansiar algo que ya tenemos.
 —Eso es verdad. La ausencia alimenta el afecto.



—Disculpe, señorita.
—¿Sí?
—Normalmente nunca abordaría así a una mujer, pero no he podido evitar fijarme en que
tiene usted los ojos de una dama de la que una vez estuve locamente enamorado.
—Es una pena amar solo una vez —dijo ella, y su sonrisa traviesa dejó entrever sus blancos dientes—. He oído decir que hay hombres que consiguen amar dos veces, e incluso más.
—Yo solo he delirado una vez. Nunca volveré a enamorarme.
—¡Pobre hombre! Esa mujer debió de hacerle mucho daño.
—Cierto, me hirió de varias maneras.
—Pero eso tan solo era de esperar. ¿Cómo no iba a amar una mujer a un hombre tan apuesto como usted?
—No lo sé. Pero creo que no me amaba, porque me atrapó con una
sonrisa adorable y luego desapareció sin decir palabra. Como el rocío bajo la débil luz del
amanecer.
—Como un sueño al despertar.
—Como una doncella feérica deslizándose entre los árboles.
—Esa mujer debía de ser verdaderamente maravillosa para enamorarlo tanto —dijo
entonces mirándome con seriedad.
—Era incomparable.
—¡Bueno! —Adoptó un tono más jovial—. Todos sabemos que a oscuras todas las mujeres son igual de altas.
—Eso no es cierto.
—Está bien —dijo ella lentamente—. Supongo que tendré que creer lo que me dice. —Volvió a mirarme—. Quizá algún día logre convencerme.
Me sumergí en el castaño profundo de sus ojos.
—Esa ha sido siempre mi gran esperanza.
—Mantenla. Porque sin esperanza, ¿qué nos queda?


6 de octubre de 2012


—Me ayudas con solo estar aquí —dije con sinceridad—. El simple hecho de verte mejora mi estado de ánimo.
—Cuando sabes que la culpa es solo tuya es mucho peor, ¿verdad?
—Sí —coincidí—. La verdad es que prefiero un poco de distracción que unos oídos comprensivos.
—Creo que eso te lo puedo conseguir —dijo ella, y me cogió del brazo—. Dios sabe bien que tú has hecho lo mismo por mí muchas veces.
—Ah, ¿sí? —dije mientras echábamos a andar juntos.
—Infinidad de veces. Cuando te tengo conmigo es fácil olvidar. Bueno, no es eso. Me refiero a que cuando te tengo a mi lado es fácil olvidar.
—¿Olvidar qué?
—Todo —respondió, y por un instante su voz dejó de sonar alegre— Todo lo malo de mi vida. Quién soy. De vez en cuando me sienta bien tomarme unas vacaciones de mí misma. Tú me ayudas a eso. Eres mi puerto seguro en un mar infinito y tempestuoso. Eres el sauce umbroso en un día soleado.
—Tú —repliqué— eres una dulce música en una habitación lejana.
—Tú eres un pastel inesperado en una tarde lluviosa.
—Tú eres la cataplasma que extrae el veneno de mi corazón —dije.




10 de septiembre de 2012




Las mujeres son como el fuego, como las llamas. Algunas
son como velas, luminosas e inofensivas. Algunas son como
chispas, o como brasas, o como las luciérnagas que perseguimos
las noches de verano. Algunas son como hogueras, un derroche de
luz y de calor para una sola noche, y quieren que después las dejen
en paz. Algunas son como el fuego de la chimenea: no muy
espectaculares, pero por debajo tienen cálidas y rojas brasas que
arden mucho tiempo.
»Pero Ella...ella es como una cascada de chispas que
sale de un afilado cuchillo de hierro que Dios acerca a la piedra de
afilar. No puedes evitar mirar, no puedes evitar desearla. Hasta es
posible que acerques una mano durante un segundo. Pero no puedes
dejarla allí. Te partirá el corazón...

Estuviera donde estuviese, siempre era el centro de todas las miradas. No me interpretéis mal. No quiero decir que fuera llamativa, ni vanidosa. Si miramos el fuego es porque parpadea, porque resplandece. Lo que atrae nuestra mirada es la luz, pero lo que hace que un hombre se acerque al fuego no tiene nada que ver con su resplandor. Lo que atrae del fuego es el calor que sientes cuando te acercas a él.



26 de agosto de 2012


Quizá la mayor facultad que posee nuestra mente sea la capacidad de sobrellevar el dolor. El pensamiento clásico nos enseña las cuatro puertas de la mente, por las que cada uno pasa según sus necesidades. 
La primera es la puerta del sueño. El sueño nos ofrece un refugio del mundo y de todo su dolor. El sueño marca el paso del tiempo y nos proporciona distancia de las cosas que nos han hecho daño. Cuando una persona resulta herida, suele perder el conocimiento. Y cuando alguien recibe una noticia traumática, suele desvanecerse o desmayarse. Así es como la mente se protege del dolor: pasando por la primera puerta. 
La segunda es la puerta del olvido. Algunas heridas son demasiado profundas para curarse, o para curarse deprisa. Además, muchos recuerdos son dolorosos, y no hay curación posible. El dicho de que «el tiempo todo lo cura» es falso. El tiempo cura la mayoría de las heridas. El resto están escondidas detrás de esa puerta. 
La tercera es la puerta de la locura. A veces, la mente recibe un golpe tan brutal que se esconde en la demencia. Puede parecer que eso no sea beneficioso, pero lo es. A veces, la realidad es solo dolor, y para huir de ese dolor, la mente tiene que abandonar la realidad. 
La última puerta es la de la muerte. El último recurso. Después de morir, nada puede hacernos daño, o eso nos han enseñado.


21 de agosto de 2012





Aquí tenemos a dos jóvenes encantadores. Estaban sentados y sus miradas se han encontrado. Él dice hola. Ella dice hola. Ella sonríe. Él, nervioso, se apoya ora en un pie, ora en el otro. Se percibe algo sutil en la atmósfera. A ella le encantan sus facciones. Le intriga la curva de sus labios. Se pregunta si podría ser él, si podría mostrarle las partes más secretas de su corazón. Existe entre ellos algo endeble y delicado. Ambos pueden sentirlo. Es algo parecido a la electricidad estática. Débil como la escarcha.
¿Qué haces tú?
Tenemos tres caminos. Primero: nuestros jóvenes enamorados pueden intentar expresar lo que sienten. Pueden intentar cantar eso que han oído cantar a sus corazones.
Ese es el camino del loco honrado, y es un mal camino. Esa cosa que hay entre ellos es demasiado trémula para hablar de ella. Es una chispa tan débil que hasta el aliento más suave la apagaría. Aunque seas inteligente y sepas expresarte, estás condenado al fracaso. Porque si bien sus labios quizá hablen el mismo idioma, sus corazones no.
El segundo camino es más prudente. Habláis de cosas sin importancia. Del tiempo. De la última obra de teatro que habéis visto. Pasáis un rato juntos. Os dais la mano. De ese modo, poco a poco aprenderéis el significado secreto de las palabras del otro. Así, cuando llegue el momento podréis hablar añadiendo un significado sutil a vuestras palabras, para que haya entendimiento por ambas partes.
Y luego está el tercer camino. Percibes que hay algo entre vosotros dos. Algo maravilloso y delicado. Y como aspiras a tener certeza en todo, decides forzar la situación. Tomas la ruta más corta. Mejor cuanto más sencillo, piensas. Y te lanzas sobre los pechos de esa joven.

Tenía defectos, pero ¿qué importa eso cuando se trata de asuntos del corazón? Amamos lo que amamos. La razón no entra en juego. En muchos aspectos, el amor más insensato es el amor más verdadero. Cualquiera puede amar algo por algún motivo. Eso es tan fácil como meterse un penique en el bolsillo. Pero amar algo a pesar de algo es otra cosa. Conocer los defectos y amarlos también. Eso es inusual, puro y perfecto.


23 de julio de 2012

Recuerdos.

Todo aquí son recuerdos.
Recuerdos que te vienen a la mente, como una ola; esperando el momento oportuno para abordarte, sin tapujos, sin ningún tipo de remordimiento.
Y, ante esa situación, lo único que puedes hacer es esperar el golpe el tiempo que sea necesario o apartarte y ver como, lentamente, vuelves a tu estado original de calma, aunque un tanto aturdido por la fuerza que los recuerdos tienen sobre ti.


Y así, una y otra cada vez que piso ese lugar...




Reflexionando he caído en el pequeño detalle de que no siempre lo que necesito es lo que quiero, lo que quiero no siempre es lo que encuentro, lo que encuentro no siempre es lo que busco, lo que busco no siempre es lo acertado, y lo acertado no siempre es lo que me hace feliz ... Quizá porque no siempre 1+1 son 2 ... Porque el blanco puede ser negro, porque a veces ‘no’ quiere decir ‘sí’ y, en ocasiones tras un ‘sí’ se esconde un ‘no’... Quizá porque no siempre dormir significa que descanses, porque podemos soñar despiertos. Quizá porque una mirada dice más que mil palabras y porque los silencios duelen más que las palabras ... Quizá porque se puede andar perdido aunque conozcas el camino, porque hay días tan oscuros como la noche, y noches que brillan más que un día, porque hay días para todo, porque todo a veces es nada y porque otras veces nada es todo ... Quizá porque hay quienes te tienen delante y no te ven y quienes te han visto sin mirarte, quizá porque el mismo abrazo que adoro me ahoga, porque aunque me ahoga me atrapa, quizá porque no siempre correr significa llegar más lejos, porque lo más pequeño en ocasiones es ... Lo más grande ... Quizá porque 2+2 a veces son 5, porque en ocasiones uno se salta sus propias reglas para después poder cumplirlas, porque a veces aunque se pierda se gana.


"Tan solo tres segundos fueron necesarios para quedarme prendado de los gestos de tus manos. Tú estabas tan brillante y yo era tan cobarde, que esconderme en cada parte era mi modo de afrontar la situación. Me resultaba tan romántico esa forma de estar mirándonos. Fue tan extraño que estaremos mucho tiempo imaginándonos. Cómo he podido echarte de menos estos días, si aún estamos en proceso de saber de nuestras vidas. Y ahora tenemos toda la vida por delante, el tiempo está de nuestra parte, trasladémonos a nuestra dimensión. Así que no estés tan hermética, tan misteriosa y enigmática. A mí me gusta ser más básico, más visceral, más práctico."

30 de junio de 2012


Al anochecer, cuando el sol se oculta,
desde lo alto mi mirada te busca.
Hace horas que te espero,
pero mi amor es eterno.
Al anochecer, cuando la luz se apaga,
por fin pongo rumbo a casa.
Entre los sauces suspira el viento;
te ruego, mantén el fuego ardiendo.

Debes darte cuenta de que nos hemos pasado la vida desde pequeños respondiendo a la pregunta "qué me gusta".
Qué me gusta de comida, de ropa, de juguetes, de estudios, de trabajo, de amistad, de amor, de sexo...
Y ese "qué me gusta" marca nuestro mundo. Da la sensación de que si nos gusta algo es un indicador de un rumbo o un deseo, y debes saber que no.
Lo que nos gusta no es nuestro camino, ni tampoco lo que no nos gusta. A veces el rumbo puede estar en lo que nos provoca indiferencia, en aquellos que no nos apasiona ni aborrecemos.
Has de confiar en ti, no en lo que crees que te gusta a ti...La senda no la marca lo que te gusta a ti, sino que la marcas tú...

¿Sabéis cuando notas que tu mundo te puede, que todo a tu alrededor va a otra velocidad, que no te sientes cómodo con nadie y sólo deseas no pensar? Pues así estaba de perdida, algo sólo comprensible si has sentido ese estado en que todo vale y nada importa.



Siempre debes poner en tu vida más noches que días...


¿Ves toda esa gente caminando sin sentido pero en direcciones concretas?
¿te das cuenta como todos van hacia algún lugar, con algún propósito? Ni tú ni yo nos cambiaríamos ahora mismo por ellos. y eso es porque nos gusta nuestra vida, nuestro rostro, nuestro camino...No podemos entender adónde van, qué necesitan hacer...
Pero todo cambia por la noche...En plena madrugada fíjate en los edificios altos y verás que hay pocas luces encendidas, muy pocas. Casi todo el mundo duerme, tan sólo hay algunos que están despiertos...Y ésos son los que buscan y los que encuentran.
A esas altas horas de la noche, en las que todo el mundo duerme, ellos están amando o gozando de conversaciones intensas..Y ese sentimiento y esas palabras cambian su vida.


Ahora parecía que ya no tenía que preocuparme por ella, pero aún deseaba hacerlo...
Siempre he creído que las personas más importantes de nuestra vida todavía no las hemos conocido. Y como no existen, no nos preocupamos por si el coche las ha dejado tiradas, si se les ha muerto un ser querido, si están tristes o si les han abandonado.
No existen en nuestro mundo y, por ello, su tristeza y su felicidad no nos pertenecen y no nos afectan...Hasta el día que los conocemos y nos ponen al día de su mundo...
Ahora me daba cuenta de que pasaba lo mismo con la gente que perdemos y sabemos que no recuperaremos. Es como si debiéramos olvidar qué les pasa y les preocupa. Y eso yo no deseaba hacerlo; la gente lo hace por sobrevivir...Quizá yo no deseaba sobrevivir.

Aprender a caer antes que caminar


Sí, así perdí el miedo a las caídas. Y si pierdes el miedo a las caídas, caminas mejor y hasta puedes atreverte a correr. Todo en la vida debería de ser así. Primero caerse y luego caminar.


12 de junio de 2012

Amor de juventud


Si sacrifica su propio crecimiento y talento por amor, usted nunca encontrará la felicidad.

Es tan natural sentirse atraído, estar interesado y enamorarse durante la juventud como lo es para las plantas florecer en primavera. Y más aún, las agonías por amor son muchas y variadas.

Mientras todos son libres de enamorarse o sentirse atraídos por alguien y nadie tiene el derecho de inmiscuirse en sus asuntos privados; como un viejo amigo, me gustaría explicarles cuán importante es, desde mi punto de vista, no perder la visión de luchar por su propio desarrollo personal. Por supuesto, no hay reglas en el amor ni en el matrimonio y nadie tiene derecho de restringirle de ninguna manera. Pero no me gusta ver a jóvenes envueltos en relaciones frívolas sufriendo y agonizando por ellas cuando deberían estar plenos y felices.

Mi maestro con frecuencia decía que cuando una mujer actuaba con dignidad en sus relaciones, los problemas podían resolverse. Las mujeres, decía, no deberían tener actitudes facilistas, actitudes que tomen el amor a la ligera, ya que ello les llevaría a lamentaciones y sufrimientos.

Mientras escribo estas palabras con las jóvenes particularmente en mis pensamientos, mucho de lo que digo también se aplica a los jóvenes.

Para mi, el amor debería ser la fuerza que nos ayude a expandir nuestras vidas, hacer brotar nuestro potencial con una fresca vitalidad. Esto es lo ideal, pero muy a menudo, las personas pierden la objetividad al enamorarse.

La pregunta es: “¿Esta persona le inspira a trabajar más duro, o le distrae de aquello que tiene que hacer?. ¿Su presencia le determina a entregar más energía en sus actividades, a ser una mejor persona?. ¿Le inspira a realizar sus metas futuras y trabajar por ellas? o, ¿Es esa persona su  foco central, opacando todo lo demás?”.

Si usted está siendo negligente en relación a lo que debe hacer, olvidando su propósito en la vida debido a la relación que tiene, me temo que se encuentra mal encaminado. Una sana relación, desde mi punto de vista, es aquella en la cual las dos personas se animan para conseguir sus respectivos objetivos, a la vez que comparten sus anhelos y sus sueños. Una relación debe ser motivo de inspiración, vitalidad y esperanza.

En vez de convertirse en una pareja cerrada, creando un mundo en el cual sólo ustedes dos existen, es mucho más sano aprender de aquellos aspectos de su pareja que usted admira y respeta, y continuar haciendo esfuerzos  por mejorar  y desarrollarse usted mismo. Antoine de Saint Exupery, autor de El Principito, una vez escribió: “El amor no son dos personas mirándose una a la otra, pero sí dos personas mirando juntas hacia la misma dirección”.

Sé que gran parte de nuestra vida cotidiana tiende a ser rutinaria y poco emocionante y por eso hacer esfuerzos sostenidos para mejorarnos a nosotros mismos, puede ser difícil, pero entonces cuando usted se enamora, la vida parece estar llena de drama y emoción y sentirá que es el protagonista de una novela. Pero si usted se pierde en el amor porque se aburre y pierde todos sus caminos en la vida, entonces el amor no es otra cosa que un escape. Espero que no sucumba a esta visión de que el amor es el todo y el final, creyendo  que mientras esté enamorado, nada más importa.

Incluso si usted intenta usar el amor como un escape la euforia, definitivamente, no durará mucho. Como si fuera poco usted sólo se encontrará con más problemas, dolor y tristeza. Por más que lo intente, no podrá escapar de sí mismo. Si se mantiene débil internamente, el sufrimiento lo perseguirá donde quiera que vaya. Nunca encontrará la felicidad si no cambia desde su interior. La felicidad no es algo que otro, como su ser amado, pueda brindarle. Usted tiene que conseguirla por sus propios medios. La única manera de hacerlo es desarrollando su propio carácter y capacidades como ser humano, maximizando totalmente su potencial. Si sacrifica su propio crecimiento y talento por amor usted nunca encontrará la felicidad.

Sé que ahora puedo parecer un padre estricto, pero sólo digo esto por el bien de los jóvenes, particularmente aquellas jóvenes que muy frecuentemente son tan vulnerables a la persuasión de los jóvenes. Ellas actúan como si estuviesen aturdidas y pierden la habilidad de tomar  decisiones calmadas y racionales.

Debido a que las jóvenes son las que más frecuentemente salen heridas, ellas tienen todo el derecho de darle valor a su dignidad y buscar su propio beneficio.

Es por esa razón que yo siento lo importante que es para las jóvenes desarrollar fuerza interior y auto respeto.

Es degradante estar buscando aprobación constantemente. Si usted se encuentra en una relación donde no es tratada como demanda su corazón, espero que tenga el coraje y la dignidad de decidir que es mejor correr el riesgo de estar sola por un tiempo a mantener una relación infeliz.

El amor verdadero no son dos personas dependiendo la una de la otra, sólo puede ser alimentado entre dos personas fuertes, seguras de su individualidad. Una persona superficial, tendrá sólo relaciones superficiales. Si usted desea experimentar el amor verdadero, es importante primero, desarrollar una fuerte auto-identidad. El amor verdadero no es hacer aquello que el otro desea que haga, o pretender ser alguien que usted no es. El amor ideal se consigue solo entre dos personas sinceras, maduras e independientes.


Por DAISAKU IKEDA

12 de mayo de 2012


El simple hecho de saber que tienes a algunas personas que se "preocupan" por ti y te quieren da...mucha tranquilidad. El mundo tiende al caos y, mi vida es un claro ejemplo. Pero siempre hay una luz, aunque sea diminuta, al final del camino. Y aunque me desespero enseguida, siempre hay un haz de esperanza que te ayuda a seguir, a poder levantarte, día a día y ofrecer esa sonrisa que tanto esfuerzo ha llevado.
¿Y qué será de mí a partir de ahora? ¿pasará lo que mi corazón lleva anhelando años? Ojalá lo supiera...
Pero como no lo sé, iré donde me lleve el viento y, lo que tenga que pasar, pasará.